El peso de mil plumas
La lluvia caía sobre Madrid con una persistencia que parecía personal.
Clara observaba desde su ventana cómo las gotas dibujaban caminos efímeros en el cristal.
Su estudio, repleto de lienzos inacabados, guardaba un silencio denso.
Había pasado meses intentando capturar la esencia de la ligereza, pero sus pinceles solo producían formas pesadas y angulosas.
—No logro plasmar lo que siento —murmuró, dirigiendo sus palabras al vacío.