El mapa que despertó al mar
Elena vivía con su padre Tomás en un pueblo pequeño junto al mar tranquilo, donde las gaviotas gritaban cada amanecer y el aire olía a sal.
Tomás era un cartógrafo antiguo y pasaba las tardes corrigiendo mapas sobre una mesa de madera llena de tazas de café y lápices gastados.
Una mañana, Elena encontró un mapa nuevo escondido entre los libros del estudio, y su corazón latió con fuerza cuando vio la tinta azul.
El mapa mostraba una isla lejana que no aparecía en ningún atlas moderno, aunque parecía dibujada con mucho cuidado y precisión.
—Papá, este mapa muestra una isla que no aparece en ningún libro —dijo Elena con voz curiosa.