Los Huéspedes en un Pueblo Prohibido
Era una noche oscura y fría en el pueblo de San Olmo. Nadie podía entrar ni salir sin permiso del alcalde.
Los rumores decían que el pueblo estaba maldito. Sin embargo, un grupo de amigos decidió aventurarse.
—¿Estás seguro de que queremos hacer esto? —preguntó Clara, mirando a sus amigos con preocupación.
—¡Sí! —respondió Javier, con una sonrisa desafiante—. Solo será una aventura.
—No deberíamos ignorar las advertencias —dijo Ana, temblando un poco.