Fox Stories

The stories that teach you a language

Su nombre era Eco

En el edificio donde pasé mi infancia vivía una muchacha que tenía la curiosa costumbre de repetir las frases ajenas, como si su lengua fuera un espejo obediente.

El vecindario entero la llamaba Eco, aunque en el registro civil figuraba un nombre más corriente que nadie se atrevía a pronunciar.

Con el tiempo comprendí que existe una forma muy silenciosa de desaparecer: decir lo que el otro espera y olvidar lo que uno realmente deseaba decir.

Cada tarde la encontraba en el rellano, y su saludo no era una respuesta verdadera sino un reflejo mecánico, una resonancia exacta de mi propia voz.

Si yo mencionaba el calor, ella repetía el calor con una entonación tan precisa que resultaba imposible saber si se burlaba o me acompañaba.

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