Donde el Río Se Dobla para Susurrar
El río siempre había sido el corazón del pueblo. Su agua clara reflejaba los días tranquilos y las noches estrelladas. Para Clara, era más que agua; era memoria.
Cada tarde, Clara caminaba hasta la curva donde el río parecía hablar. "¿Escuchas?", le preguntó a su amigo Luis un día. "El agua tiene historias."
Luis sonrió. "Solo escucho el sonido del agua, Clara."
Pero ella insistía: "No, dice cosas. Dice nombres antiguos."
Una mañana, Clara encontró una piedra especial cerca de la curva. Era redonda y brillaba bajo el sol. "Esta piedra es diferente", pensó. Decidió llevarla a casa.